Metro de Lima: una estructura que potencia el desarrollo social

Columna vertebral de la capital peruana




Alfredo S. Flores / @alfredofloresp 

 

Hacer uso de los servicios del Metro de Lima, conocido en la ciudad como Tren Eléctrico, es preguntarse automáticamente qué sería de la capital peruana sin él. Con más de 10 millones de habitantes esta metrópolis es la quinta ciudad más poblada de América Latina, un centro urbano costero cuya extensión desde sus puntos más altos se pierde a la vista.

 

Lima dispone de una concentración demográfica de 4200 habitantes por Km², su amplitud hace que las zonas residenciales y comerciales se alternen unas de otras mediante largas, pero angostas avenidas. Del norte al sur un viaje a través de la ciudad podría tardar casi tres horas. Los sistemas de recaudación y garitas registran, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), que aproximadamente 70 millones de vehículos transitan por las vías de esta urbe mensualmente, siendo incluso los accidentes de tránsito la principal causa de muerte no natural del país.

 

Definitivamente, el caos vial es uno de los problemas que afectan a las grandes metrópolis, y Lima no es la excepción. Sin embargo, la construcción de la línea 1 del Metro de Lima vino a ser una medida de infraestructura para mejorar la calidad de vida de los capitalinos y alivianar el tráfico que aumenta cada día.

 

Tiene una extensión de 34 Km. y cuenta con 26 estaciones, dispuestas en su mayoría a lo largo de un viaducto elevado de concreto armado que atraviesa la ciudad de norte a sur. Este primer tramo de la estructura ferroviaria reduce el tiempo de viaje para cruzar la ciudad a unos 54 minutos, desde la estación Villa el Salvador (Distrito Villa El Salvador, Sur de Lima) hasta la estación Bayóvar (Distrito San Juan de Lurigancho).



 

Avance con beneficio social

 

La inauguración de la primera etapa se dio el 11 de julio del año 2011, hecho que facilitó la movilización de usuarios, que tan sólo en un año se convirtieron en 140 mil.

 

Al darse la inauguración de la segunda etapa en julio de 2014, tres años después, la cantidad de usuarios ascendió a 220 mil. El impacto económico fue inmediato para el desarrollo de la zona norte de la capital peruana, en tan sólo un año abrieron casi 1000 establecimientos comerciales.

 

Además de las mejoras en las oportunidades económicas, el beneficio para las personas con diversidad funcional fue inmediato. Pese a que sólo seis de las estaciones están al nivel del suelo, la atención a personas discapacitadas y de la tercera edad fue una prioridad desde el inicio de su construcción. Rampas para acceso de sillas de ruedas y sistemas de ingreso mediante ascensores son algunas de las ventajas para los ciudadanos con movilidad reducida, que les ofrece el sistema de transporte.

 

El caso de Maritza Canales así lo ilustra. Padece de parálisis parcial por una lesión en la columna que sufrió en su infancia, pero eso no es ya problema para ir a su trabajo. “Todos los días me movilizo por este medio para ir a laborar, y el personal colabora con mi acceso”. Breve fue su comentario, así como su paso por el tren. Luego de ser atendida por el equipo de orientación ingresó al vagón y se marchó. Aseguró que en 15 minutos estaría en su trabajo.



 

Proyecto en marcha

 

El tren eléctrico ha sido para la ciudad un impacto que se materializa en mejoras en la calidad de vida de sus habitantes y en una transformación estructural que moderniza sus espacios urbanos, sin embargo, el proyecto aún no ha terminado.

 

De momento se encuentran en construcción dos nuevas etapas. Se prevé que sea inaugurada, para el año 2022, la línea 2 de Metro de Lima, que conectará a la ciudad de este (Distrito de Ate) a oeste (Provincia Constitucional de Callao). Asimismo, se ha decidido adelantar la construcción de la línea 4, que será una vía expresa que permitirá la movilización desde el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez al resto de la ciudad.

Se proyecta finalmente que el medio de transporte disponga de 6 líneas que comuniquen la ciudad. El crecimiento económico sostenido que tiene el país, y sobre todo su capital, promete que en unos 50 años se habrá culminado; un avance que definitivamente permitirá solucionar gran parte de los problemas de transporte y movilización que aquejan a las mega ciudades del mundo, entre las que Lima ya empieza a encontrar lugar.


 



[ Modificado: domingo, 28 de enero de 2018, 15:25 ]