El auge de ciclistas en Santiago requiere de mayor infraestructura


 

Yosmerli Salazar / yosmerlisalazar@gmail.com

 

Durante el año pasado mucho fue el seguimiento que se le hizo a los proyectos de mejora y ampliación de los canales de ciclovías en la ciudad de Santiago, producto del acelerado crecimiento que se ha venido presentando en la materia, donde cada vez son más las personas que encuentran en este medio de transporte no solo una oportunidad de distracción, esparcimiento o deporte, sino una manera muy factible de acortar distancias, disminuir la congestión vehicular y mejorar sus estilos de  vida, además de hacerlo todo a muy bajo costo.

 

Las estadísticas respaldan esta afirmación al arrojar que hoy día en la capital de Chile, alrededor del millón de usuarios se encuentran en una bicicleta, lo que se traduce en una tasa de crecimiento del 10% anual, superando incluso a los índices vehiculares que alcanzan el 5 o 6%.

 

En tanto, vertientes de otros estudios como el realizado por el Banco Iberoamericano de Desarrollo “Ciclo-inclusión en América Latina y El Caribe” han dado a conocer que la ciudad de Santiago -que para el 2015 contaba con 210 Km para ciclistas- solo había sido superada por Bogotá, y aunque actualmente esta cifra supera ya los 300 Km, a nivel interno son muchas las preocupaciones que surgen en cuanto al apoyo de infraestructura que se le ha otorgado.

 

Es decir, todo parece indicar que las ciclovías disponibles y los biciestacionamientos no han crecido acorde a la demanda de su uso, lo que representa, en el mejor de los casos, una desmotivación inducida hacia la práctica de ella, y en el peor, una problemática que afecta también a peatones y conductores, sobretodo en las horas “puntas” como coloquialmente se les conoce en la región a lo momentos del día con mayor congestión vehicular, pues ocasiona que los ciclistas utilicen inadecuadamente canales viales asignados a otros tipos de movilidad, propiciando el aumento de accidentes.

 

¿Qué hacer al respecto? Es el debate planteado en los últimos años por los especialistas quienes consideran que el problema no surge de las propuestas hechas, sino de la falta de acompañamiento y supervisión que estas reciben. Tal es el caso de la normativa aprobada el año pasado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo que establece que las construcciones tanto públicas como privadas deberían tener un estacionamiento de bicicletas por cada 10 de autos, y lo que más bien se ha vuelto visible es la eliminación de los estacionamientos que las oficinas tenían dispuestas para los ciclistas.



 


Asimismo, llama la atención como más del 50% de las ciclorutas en la región de Santiago son inconexas, puntos sin continuidad, lo que significa que no solo hace falta que los municipios generen ordenanzas y velen por su cumplimiento, sino implementar diseños bien pensados, que lejos de ocasionar caos en la ciudad, generen conectividad de calidad para sus ciudadanos, acercándolos a los puntos convenientes para cada uno.

 

“Cuando el metro construye una línea, no lo hace sin tener combinaciones y con las ciclovías hace falta hacer lo mismo, declaró el experto en movilidad urbana, Hernán Silva, en entrevista concedida al portal web www.24horas.cl, agregando la importancia de crear estacionamientos gratuitos, de calidad, bien ubicados y de gran capacidad para sus beneficiados.

 

Sin embargo, cabe destacar también las buenas estrategias que se han llevado a cabo para fomentar una práctica adecuada de las bicicletas, como la iniciativa “Ciclovías de Santiago”, que apoyada en una herramienta digital ofrece al usuario mapas de 168 estacionamientos, con información sobre direcciones, descripciones, horarios, cantidad de espacios y valor, que se encuentran disponibles durante el transcurso del día.

 

De igual forma, destaca el plan en el que viene trabajando la Intendencia de Santiago, “Santiago Pedaleable”, que tiene por objetivos: instalar estacionamientos en las comunas de la Región Metropolitana; adquirir 692 estacionamientos de corta estadía; implementar un nuevo estándar de diseño para las ciclovías, partiendo por hacerlas más anchas; elaborar 10 Km de conectores que permitan unir 70 Km de ciclovías en 7 comunas; y sumar otros 32 nuevos Km de ciclovías en la zona.



 

Lejos de la necesidad de acondicionar más y mejores espacios para las ciclovías producto del alto volumen de ciclistas, Santiago de igual forma ha entendido la importancia que tiene el fomento de esta práctica para las grandes ciudades, donde esto forma parte del estilo de vida -práctico, saludable y de calidad- que poseen y merecen tener sus ciudadanos. Si bien es mucho lo que falta por hacer para estar a nivel de países como Holanda o Ámsterdam, al menos en América, es innegable que la capital de Chile siga siendo referencia en el fomento y práctica de esta actividad.



 


 

 

 

 

[ Modificado: viernes, 16 de febrero de 2018, 19:08 ]