Centro comercial en pleno acantilado de la Costa Verde


Larcomar, una estructura que conquista los ojos del mundo




Alfredo S. Flores | @alfredosfloresp


En el mirador del Centro Comercial Larcomar, ubicado en la Costa Verde de la ciudad de Lima, es común escuchar al unísono voces en todos los idiomas de personas que se dedican a halagar el horizonte. Toda la ensenada de la ciudad se puede admirar desde este punto urbano que se ha convertido en un icono y destino obligatorio para el creciente turismo en el Perú.


Posado justo en la cima del despeñadero de casi 30 metros de altura está construido el lujoso Mall que dispone de más de 100 tiendas de marcas reconocidas y 16 restaurantes con variedad de gastronomía nacional e internacional. En su interior cuenta con una amplia sala de teatro y una galería para exposiciones, abierta a todo público.


Para llegar a este punto de encuentro popular, ubicado en el desarrollado distrito de Miraflores, se accede por la avenida Larco, para ser recibido por un moderno parque artificial con fuentes, esculturas y áreas verdes. También un mirador, adornado por toldos de madera estilizados, que permanecen sin corroer mientras pasa el tiempo, debido a la ausencia perenne de aguaceros en la región capital peruana.


El reconocido arquitecto Eduardo Figari Gold es el artífice de esta obra maestra arquitectónica, donde el cemento se confunde con la arena de la meseta costeña y se ve al océano pacífico fusionarse con el cielo. No obstante, esta maravilla significó un reto de ingeniería, un esfuerzo que la empresa chilena Parque Arauco S.A. estuvo dispuesta a invertir.


Complejidad de la estructura


Bien es sabido que Lima está ubicada en una zona sísmica con bastante actividad, por eso, la construcción de este centro comercial, en medio de un acantilado, fue un reto que inició con un masivo y costoso movimiento de tierra. La excavación duró casi un año para luego, sobre una planicie, iniciar la construcción de las fundaciones.


El centro comercial fue finalmente inaugurado el 27 de noviembre de 1998 y ocupó un área de 45 mil metros cuadrados. La mayoría de sus espacios, como lo había concebido el arquitecto Figari se encuentran sobre el vacío, lo cual le da un carácter flotante a la estructura desde cada uno de sus pasillos y miradores con vistas al mar.


El centro comercial dispone de un sistema de ventilación subterráneo conectado a grandes chimeneas, que aparecen en el parque artificial de la superficie como grandes esculturas de vidrio azulado. Su estacionamiento de 7 niveles es el aparcadero turístico más grande de toda la ciudad, por lo que su existencia es estratégica para la movilidad de los visitantes en el distrito.




Desde que se inició la construcción de la estructura, lo más importante fue garantizar la resistencia sísmica e introducir pilotes de gran profundidad, los cuales pudieran soportar los embates de cualquier movimiento telúrico, que en este centro urbano se podrían ver magnificados por el tipo de suelo arenoso.


En promedio este punto comercial limeño cuenta con 500 mil visitas mensuales, de las cuales el 10% corresponden a extranjeros. Es un lugar de encuentro cultural donde confluyen personas de otras partes del mundo para conocer la belleza que el Perú tiene por ofrecer. En Larcomar se aprecia el contraste entre lo imponente de la naturaleza y la capacidad constructiva del hombre para desafiarla.



[ Modificado: lunes, 5 de marzo de 2018, 14:59 ]