Pachacamac: legado de infraestructura en la américa precolonial



Alfredo S. Flores | @alfredofloresp

 
A menos de 45 minutos del centro económico del Perú se erigen los restos de Pachacamac, una ciudad sagrada cuya fundación se remonta al siglo III D.C. Su construcción fue dedicada al dios creador del universo para las culturas Wari, Ichsma e Inca. La extensión del lugar no sólo impacta por sus estructuras antiguas y medianamente conservadas pese al paso del tiempo; es la simetría y la perfección de cada templo el testimonio de una civilización avanzada que llegó a ser el imperio más grande de la américa precolonial.


En el complejo, ubicado poca distancia de la costa pacífica, destaca el Templo del Sol, la construcción más imponente, erigida por los incas antes de la llegada de los españoles. La estructura se levanta sobre un monte rocoso y cuenta con una altura de 40 metros desde el nivel del suelo. Está constituida por cinco plataformas superpuestas, que en conjunto conforman una pirámide trunca. Sus bases están constituidas mayormente por muros de piedra canteada. El resto del edificio está construido con grandes adobes, unidos con argamasa de barro. 


A la imponente pirámide se le suman el Templo de la Luna o Acllahuasi, también de la época inca, el Templo Pintado, de la época Wari y el Palacio de Tauri Chumpi, donde presumiblemente se alojó el último gobernador local de la época Inca. En la reserva arqueológica también se conservan las Nunciaturas regionales o conjunto de palacios con rampa, de la cultura Ichma, Plaza de los peregrinos, de la época inca y el Templo Viejo, el más antiguo que data del siglo III.


Sistema de cálculo notable  


Caminar por las áridas veredas que atraviesan el complejo se vuelve una experiencia reflexiva al admirar la finura y perfección de las estructuras, un hecho impresionante cuando se toma en cuenta que las culturas que se apostaban en las costas andinas no tenían alfabeto. Sin embargo, sus sistemas de cálculo, según especialistas, eran avanzados y se empleaban a través de los Quipus, sistema integrado de cuerdas con nudos que permitían manejar sus cuentas económicas y sus técnicas de construcción.


Las yupanas eran otro sistema de cálculo para medir volumen y capacidad. Consistía en una piedra tallada o de barro que tenía casilleros o compartimientos que correspondían a unidades decimales. Todas las técnicas de cálculo utilizadas por las culturas andinas precoloniales se testimonian en los mega dimensionados edificios sagrados de Pachacamac, un lugar que se ha convertido en uno de los sitios turísticos más visitados del Perú, con más de 100 mil visitas al año, y donde la infraestructura se ha adaptado de manera sostenible para atender la demanda.


En armonía con el legado


Construir un recinto que pudiera recibir turistas sin afectar la reserva arqueológica fue un reto que se abordó con la planificación. Una estructura ligera de concreto armado y antisísmica justo a la entrada del complejo fue la alternativa escogida. La edificación museo, que dispone de variadas muestras prehispánicas encontradas en los templos, se encuentra a una distancia prudencial de 300 metros de la reserva. Mientras que los recorridos, una vez que se ha visitado el museo, puede realizarse a pie o en automóvil a través de unas vías seleccionadas estratégicamente no afectar las construcciones.


Entretanto, el capital principal del extensivo museo en el que se aprecia la antigua ciudad sagrada tiene como principal capital a un equipo humano formado en la prevención y seguridad de patrimonio arqueológico. Conocen la historia y el valor de cada esquina de Pachacamac. Son ellos los que relatan la historia y conocen el legado que han recibido; el que se han comprometido en proteger.




[ Modificado: lunes, 4 de junio de 2018, 08:42 ]