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de Arístides Trillo - domingo, 24 de diciembre de 2017, 07:01

 

La ingeniería vial en el siglo XXI




Ing. Arístides Trillo – Profesor de la cátedra de Pavimentos en la Universidad de Carabobo / veneconsult2410@gmail.com


La vialidad, históricamente ha sido un elemento fundamental  en el desarrollo de las naciones, en la antigüedad, la importancia de las primeras vías construidas por los romanos radicaba en el traslado de las tropas y los ejércitos; más adelante, la vialidad fue tomando un rol fundamental  en el aspecto económico. En el año 2010, el estudio del Observatorio de la Vialidad Urbana para América Latina, adelantado por la Corporación Andina de Fomento (CAF), y realizado en 15 áreas metropolitanas de América, reveló que el transporte colectivo realiza; 43% de los viajes, predominando en 9 de las 15 ciudades estudiadas. En Bogotá, por ejemplo, esta cifra es superior a 50% al igual que sucede en Caracas, Ciudad de México, Lima y Montevideo. Por otra parte, cuando se distribuyen los viajes realizados entre cada uno de los tipos de vehículos de transporte, los que se movilizan sobre ruedas representan 85% del total.


Cohen (2013) nos muestra un esquema de los elementos que componen una ciudad moderna -Smart City-; en el que la movilidad es uno de los pilares sobre los cuales se fundamenta el desarrollo, y, en este sentido la calidad de la infraestructura vial es de vital importancia.


Ahora bien, ¿con cuáles herramientas cuenta la ingeniería vial moderna para dar respuesta a estas necesidades?

 

Un proyecto de ingeniería vial en la actualidad, debe responder a aspectos como: movilidad, accesibilidad y garantía en la diversidad de modos de transporte (peatón, bicicleta, bus, carga y vehículos particulares); por tal motivo, las administraciones urbanas -en algunos casos- han entendido que el futuro no está precisamente en la construcción de grandes vías urbanas, sino en la adaptación de estas a la multiplicidad de opciones para la movilidad.




Lo anterior, obliga al proyectista a “montarse en la ola” de la ingeniería vial del siglo XXI, y como consecuencia, ha tenido que propiciar un salto tecnológico en los recursos para el desarrollo de proyectos; como es el caso de la topografía y los software de vialidad.


En la topografía moderna, la masificación del uso de la robótica y la recolección de datos, sin sacrificar la precisión, constituyen el avance más importante. Al día de hoy, el manejo de términos como: estación total, LIDAR, DRON, aerofotogrametría y nube de puntos, son de uso cotidiano y se convierten en elementos básicos al momento de ofrecer productos topográficos con la mayor precisión y en el menor tiempo posible.


En el área de software para proyectos viales, la evolución se ha enfocado en mejorar las prestaciones de los mismos en aras de ofrecer un producto que le permita al proyectista tener resultados más fidedignos; por lo que se ha mejorado ampliamente la capacidad de procesamiento de datos, la velocidad de cómputo, la fidelidad en la interpretación de los datos, la posibilidad de auditoría y edición de estos, la variabilidad de los formatos para interpretación y las múltiples opciones de reportes.


En resumen, el usuario final prefiere aquellos programas que hacen posible el manejo simultáneo de múltiples trazados, la edición y actualización de datos y productos en tiempo real, la auditoría con normas según cada proyecto y la generación de modelos para la evaluación multidisciplinaria basada en el ecosistema vial; es aquí donde entra en el juego la capacidad de trabajo en entorno BIM (Building Information Model).




“BIM NO ES SOLAMENTE UN MODELO 3D…Es un proceso DE INTEGRACIÓN COORDINADA DE INFORMACIÓN confiable, sobre un proyecto con base en el diseño orientado a la construcción”. Adam Strafaci,  What does BIM mean for civil engineers?


En el caso de un proyecto de vialidad, el desarrollo en entorno BIM consiste por ejemplo en integrar la señalización, la demarcación, la hidrología, aspectos relativos a la seguridad, operación de diversos modos de transporte, requerimientos de movilidad y el desempeño del vehículo sobre la carretera. El objetivo, está asociado a mejorar las tareas de diseño, el análisis e interpretación de cambios, los tiempos de respuesta y la reducción de los retrabajos.


Cuando se analiza el impacto de utilizar tecnologías BIM en etapas tempranas de la ingeniería, se puede decir, que nos anticipamos a posibles cambios que puedan ocurrir en el proyecto y de esta forma minimizamos considerablemente el impacto en cuanto a costos y tiempos de ejecución de la obra.


Los proyectos de vialidad modernos se caracterizan por la cantidad de datos disponibles y el procesamiento de estos en muy cortos periodos, requiriendo pocos pero eficientes recursos tecnológicos y humanos, sin dejar de considerar de manera especial el impacto sobre el usuario y la ciudad, principalmente en términos de los costos operacionales, la movilidad, seguridad vial y el desarrollo. 

[ Modificado: viernes, 19 de enero de 2018, 19:18 ]